EL AMOR COMPASIVO: No hay nada en ti que debas cambiar.


Es común entre todos nosotros, la idea equivocada de que el mejor modo de vivir es evitar a toda costa el dolor y el sufrimiento, para vivir una vida cómoda y tranquila. Todos en el fondo deseamos esto y día a día gastamos cuanta energía sea posible en ir detrás de este ideal. Y hacemos todo esto, ignorando por completo que una vida plena significa tener la capacidad de abrazar y acoger todo lo que somos y todo lo que es, lo amargo y lo dulce.

Una manera mucho más compasiva -con nosotros - y equilibrada de ver la vida, es despertando la curiosidad de cuando éramos unos pequeños.

Empezar a ver nuestra vida con esa curiosidad que no juzga ni etiqueta, solo observa. Sin importar si las cosas han salido o no como las esperábamos. Para lograr esto es muy importante que entiendas con cada parte de tu ser, que tú y yo estamos diseñados para soportarlo todo! Lo “suave” y lo “doloroso”, lo “fácil” y lo “difícil”. Todo cabe en nuestra experiencia de vida porque vinimos a este mundo con la información necesaria para pasar a través de todas nuestras experiencias. Todas aquellas que nos van a ayudar a descubrir lo que somos y lo que es el mundo afuera, y a comprender como funciona nuestra propia vida. Es a través de todo lo que vivimos que empezamos a descifrar nuestro sentido de vida. Si vamos tras el confort y el placer a toda costa, en el primer instante en el que debamos enfrentarnos al más mínimo sufrimiento huiremos de él, sin llegar a saber nunca que hay detrás de aquella barrera, o situación aterradora en particular. Nos perderemos en este instante de toda una gran enseñanza que nos hará evolucionar y de toda la sabiduría contenida en esta situación que no nos gusta.

Suele suceder cuando empezamos en algún proceso espiritual que tengamos la idea de que vamos a cambiar, que vamos a mejorar y a ser otros (lo digo por experiencia propia). Nos llenamos de ideas que nos dicen constantemente: “si yo hago tal cosa yo podré dejar esto de mí que tanto me molesta”  “¿Qué debería hacer para lograr dejar mi enojo?” “no entiendo porque soy así” “voy a hacer esto para ser otro” y bueno, así un sinfín de ideas que nos alejan cada vez un poco más de nosotros y de lo que somos hoy.

Ahora, yo lo veo como un crecer, definitivamente sí pasa algo en nosotros, no cambiamos, pero sí crecemos. Así como un niño al pasar los años empieza a crecer pero en su esencia sigue siendo él, no es nadie más, solo creció.

Somos perfectos como somos, con todo lo que somos.

Cuando intentamos cambiar algo de nuestra esencia este deseo se convierte en una sutil agresión hacia nosotros mismos, en silencio nos decimos  que no somos valiosos, que hay algo que está fallando y así nos olvidamos del amor hacia nuestro Ser. Dejamos de nutrirnos del amor y la aceptación. Y créeme, es aquí cuando los verdaderos “problemas” (por decirlo de alguna manera) comienzan.

El Amor Compasivo hacia ti y hacia mí no significa eliminar nada. Aun después de tanto camino recorrido, de tantos aprendizajes y experiencias aún podemos ser alocados, sentirnos enojados, celosos, o sentir que no valemos. Aquí lo que cuenta es empezar por aceptarnos tal y como somos. No irnos en nuestra contra para anularnos. Cuando la compasión hacia nosotros se vuelve una constante, sin darte cuenta simplemente entiendes y comprendes aquello que debías comprender. Simplemente te observas, observas las cosas que suceden, aprendes, aprendes, y aprendes más y ese conocimiento te hace crecer. Dejas de buscar huir de quien eres hoy, y vuelves a verte a los ojos con amor. Como verías a un niño que está aprendiendo a caminar. No lo juzgas si se cae una, dos o tres veces. Simplemente sabes que está aprendiendo, lo amas y sabes que aquellas caídas son necesarias para que aprenda a caminar y sobre todo a levantarse. Hasta llegas a reírte con él en todo este proceso de aprender a caminar.

Seamos suaves, tratémonos con bondad.

Y entonces, cuando aprendamos esto, podremos realmente relacionarnos de corazón a corazón con el otro. Hacerte amigo de ti mismo es hacerte amigo también de los demás, porque cuando llegas a sentir hacia ti esta clase de bondad, suavidad y compasión, absolutamente nada te impide sentir todo este amor compasivo también por los demás.

No puedes dar de lo que no te das, es una ley universal: ¿Eres duro contigo y te juzgas o criticas constantemente? Lo serás indudablemente también con los que amas. Ahora, ¿Te amas y te vez con compasión y dulzura? Así mismo verás a los demás, hagan lo que hagan.

El amor compasivo no está condicionado por aquello que sucede afuera, simplemente es. Ámate profundamente, respétate, trátate con suavidad y podrás amar y respetar al otro de una manera natural. El esfuerzo por verlo con amor y respeto será eliminado, simplemente sucederá, y ya.

El Amor compasivo parte de nosotros, de nuestro corazón, no de nuestra mente. Las comprensiones de las que hablo ahora se entienden con el corazón, se viven y se practican en el día a día, simplemente tomando una actitud observadora, no hay un gran misterio holístico detrás de esto, simplemente Observar. No se entiende como un proceso racional de la mente lógica que siempre cree saber lo que es y debe ser. Aquí el Gran Maestro es el Corazón.

 

Con Amor

Tatiana Figueroa.


2 comentarios


  • Laura Ortiz

    Hermosa reflexión digna de tí! GRACIAS :*


  • Cristian Figueroa

    Gracias por dejar tus palabras al mundo. Hace falta mucho amor. ¡Lindo texto!


Dejar un comentario